Thursday, June 28, 2018

Entrada 3


Mi primer idioma fue el español.  Yo empecé a aprender el inglés cuando tenía alrededor de seis años.  Reflexionando, pienso que aprendí a leer en ingles primero y después español.  Hablaba el español, pero nunca tomé clases donde me ensenaron a leer en español, con tiempo siempre supe que el español normalmente se lee como está escrito en un texto.  Recuerdo que empecé a leer en ingles en el primer grado durante las clases de ESL.  En ese tiempo, yo vivía en un pueblo muy chico y no existían clases bilingües, solo clases ESL donde había una maestra monolingüe que enseñaba el inglés. 


Cuando empecé a leer en ingles no tuve muchas memorias buenas hacia mi camino a ser bilingüe.  La mayoría de los habitantes en el pueblo chico donde yo vivía eran anglosajones, y estaban a favor del monolingüismo.  El contenido que iba aprendiendo era en inglés y tomaba una clase de ESL que duraba una hora cada día.  La instrucción empezaba con tarjetas de memoria donde las tarjetas tenían una cierta letra y con tiempo las tarjetas eran más complejas.  Después esas tarjetas incluían palabras, colores, y números.  Después de la lección con tarjetas de memoria, la maestra, otros estudiantes, y yo nos sentábamos en una mesa redonda para la lección de ‘guided reading’.  Casi todos los estudiantes tenían libros diferentes porque éramos estudiantes de diferentes grados y muchas veces no estábamos en el mismo nivel en la lectura.  Lógicamente, empecé en el nivel más básico porque no sabía leer en inglés.  Cuando era mi turno, siempre me ponía bien nerviosa porque la maestra siempre me regañaba y me decía que leía como un robot.  Con esas experiencias, empecé a leer más en casa y trataba de escuchar a mis compañeros cuando leían hasta que mejoré la lectura en inglés.
Tuve dificultad al aprender a leer en ingles porque no tuve clases bilingües donde empecé a transaccionar poco a poco al inglés.  Ay personas que piensan que al poner a un estudiante en clases 100% en inglés y nada en su primer idioma les va ayudar a ser exitosos, esto es una perspectiva monolingüe (Wright, 2015).  Wright menciono en su libro que han habido estudios donde clases bilingües resultan ser mejores para estudiantes aprendiendo un segundo idioma porque pueden transferir lo que saben en su primer idioma al segundo idioma (2015).  Mis clases de ESL me ayudaron a aprender lo más básico de inglés y mi maestra uso pocas tácticas y métodos para ayudarme.  Yo pienso que mi maestra de ESL realmente no entendía lo que era saber un lenguaje.  Wright explica en su libro que una maestra a saber un lenguaje ayuda a que uno pueda entender en que parte el estudiante batalla y buscar técnicas para ayudarlo (2015).  Después de leer el libro de Wright, pienso que si la maestra me hubiera dado clases de inglés usando la fonología tuviera menos dificultades al tiempo de leer.  La fonología es el estudio de los sonidos de una palabra (Wright, 2015).  Al mismo tiempo que iba aprendiendo leer en inglés, también aprendía a leer en español.  La diferencia es que en el español aprendí más fácil, en mi opinión, porque la mayoría del tiempo cada letra que está en una palabra se pronuncia.  Clases del método fonológico me ayudarían a entender cómo se pronuncian ciertas palabras, por ejemplo, yo tuve mucha dificultad pronunciando palabras en inglés que consisten en ‘th’.   Hasta que llegue a la secundaria, y tomo unas clases de español aprendí sobre los cognados.  Cognados son palabras en diferentes idiomas que se miran parecidas y comparten la misma definición, pronunciación, y deletreo (Escamilla, 2014).  Aunque ya sabía cómo hablar, leer, y escribir en español paso mucho tiempo hasta que yo empecé a reconocer cognados. Saber de cognados me ayudo aprender muchas palabras más fácilmente y es cuando pienso que mi vocabulario en ingles se expandió más. Saber palabras en español ayudo a reconocer ciertas palabras porque al leer ingles empecé a ver palabras muy parecidas en español.  Aunque fueron pocas técnicas que me ayudaron a aprender a leer en inglés, leyendo diariamente fue mucha practica para mí.


Hoy en día muchos estudiantes que están aprendiendo su segundo idioma enfrentan la dificultad de mantener su primer idioma.  En el pueblo chico donde yo viví mis primeros años de escuela, tenían la mentalidad de que el estudiante debe hablar el inglés 100% del tiempo y olvidar el español para triunfar académicamente.  Tal vez la administración académica y los maestros no sabían que me afecto muchísimo ‘aventarme al agua’ de inglés y no transaccionarme poco a poco porque mis calificaciones fueron muy bajas todos mis años en la primaria y no mejoraron hasta que llegue a la secundaria cuando ya tenía mejor conocimiento del inglés.  Wright menciona en su libro que un estudiante necesita por lo menos ocho años para tener un buen conocimiento de un idioma (2015).  Vygotsky dice que la maestra trabajando como un andamio ayuda al estudiante subir más fácil en los niveles de su segundo idioma (Wright, 2015).  Otro reto que los estudiantes enfrentan hoy en día es su cultura.  Dependiendo la escuela y las maestras pueden no más incorporar la cultura de los Estados Unidos cuando da lecciones del contenido y no incorpora otras culturas.  Esto pueda ser que el estudiante pueda empecer a pensar que su cultura ya no es importante.  Por ejemplo, si es la temporada del año nuevo de China la maestra puede leer un libro sobre esa festividad para que estudiantes aprendan que diferentes culturas también son importantes y no no más la de los Estados Unidos.  Otro reto es la pronunciación de palabras.  Ay muchos sonidos que no existen en español que pueden dificultar al estudiante que está aprendiendo el inglés como segundo idioma.  Un maestro puede dar lecciones de la fonología y también ensenarle al estudiante donde colocar su lengua o como mover la boca a decir ciertas palabras.  El reto para las maestras y los estudiantes no es fácil cuando se trata de aprender un segundo idioma pero si el estudiante tiene una maestra que comprende sus dificultades pueda buscar mejores técnicas y métodos para ayudar el estudiante. 


  

Friday, June 15, 2018

Entrada 2: Entrevista



Aprendí bastante de esta entrevista.  Evelyn es mi hermana menor y sé que ella mantiene un buen equilibro en los dos idiomas porque siempre ha hablado el español en casa y habla el inglés en el trabajo, esto la ayudo a mantener sus dos idiomas (Wright, 2015, pg. 56).  Ella se dedica siendo una paralegal en una oficina de abogados y a veces trabaja como traductora ya que sabe los dos idiomas. Al igual que yo ella también es madre y esposa, Evelyn solo deja a su hija hablar en español para que haiga otra generación de bilingüismo en nuestra familia.  Me dio mucho gusto que Evelyn tuvo maestras que identificaron donde está teniendo dificultades al aprender el segundo idioma y le ayudaron a mejorar.  Wright menciona que una maestra debe ser una evaluadora (2015, 29) de esta manera la maestra sabe que tácticas usar con su estudiante para ayudarlo mejorar.  Al principio del camino de Evelyn hacia el bilingüismo aprendió palabras básicas y con tiempo el inglés iba avanzando.  Sus maestras trabajaban como un andamio siendo como un apoyo.  Vygotsky tiene una teoría que esto se llama zona de desarrollo próximo, el nivel donde un estudiante puede subir a un nivel más alto (Wright, 2015).  Una de sus maestras uso el método de la fonología donde la maestra usa el estudio de los sonidos para ayudar a un estudiante pronunciar las palabras correctamente (Wright, 2015).   Esta entrevista me ayudo ver la perspectiva de un estudiante que estaba aprendiendo un segundo idioma y las tácticas que las maestras usaban para apoyar a sus estudiantes.  Ahora yo voy a poder usar de lo que aprendí para el día que yo tenga que hacer lo mismo con un estudiante. 

Thursday, June 7, 2018

Mi camino hacia el bilingüismo


Yo nací en El Paso, TX, una ciudad que está a la frontera de México.  La mayoría de las personas hablan español o entienden el español aparte del inglés.  Cuando estuve inscrita en el pre-kinder y el kinder la enseñanza fue completamente en español.  Recuerdo que mi maestra enseñaba el abecedario con una canción.  También la maestra mostraba objetos o dibujos que empezaban con la letra que se aprendía en ese momento.  Por ejemplo, si estábamos aprendiendo la letra ‘M’ la maestra mostraba una manzana.  En casa mi mama se comunicaba con mis hermanos y conmigo solo en español.  Las caricaturas, música, y libros también eran solamente en español.   Yo no tenía la menor idea de que existía el inglés, y mucho menos los miles de idiomas que se hablan hoy en día. 




En el verano de 1995 mi mamá empaco todos nuestros muebles.  Ella, mis dos hermanos, y yo nos mudamos a un pequeño pueblo al sur de Amarillo, TX, Dumas.  Decidió mudarse porque le ofrecieron un trabajo laboral con mejores beneficios.  El pueblo era tan pequeño que solo tenía un supermercado, varios restaurantes de comida rápida, cuatro escuelas de primaria, y una escuela de secundaria.  Aquí es donde yo me di cuenta de que existía el inglés.  La mayoría de los habitantes en Dumas eran angloparlantes y la minoría hablaba español.  Las escuelas no ofrecían programas bilingües, solo una clase de ESL.  Cuando yo empecé el primer grado tuve mucha dificultad aprendiendo inglés causando bajas calificaciones.  Recuerdo que dos horas al día venia una maestra de ESL y me llevaba a su salón para darme clases de inglés.  Otros estudiantes de diferentes grados atendían las clases también.  La maestra de ESL no hablaba español y otros estudiantes que sabían más ingles que yo me ayudaban a traducir.  La maestra nos sentaba a todos en una mesa redonda para evaluar nuestro nivel de inglés durante ‘Guided Reading’ o lectura guiada.  Un incidente que nunca olvidare es cuando la maestra de ESL se burló de mi manera de leer en inglés.  Me dijo que leía como un robot y que los angloparlantes no hablan y leen de esa manera.  Esa noche llegue a mi casa y le llore a mi mamá.  Como mi mamá hablaba inglés ella me dijo que no me preocupara que ella me iba dar clases de inglés en las tardes cuando ella llegaba a casa después del trabajo.  Mi mamá me ayudaba a mejorar mi inglés.  Ese incidente causo una chispa en mí.  Desde ese día en adelante yo sabía que quería practicar y mejorar más mi inglés.  Fácilmente, pude transferir lo que ya sabía en español y traducirlo en inglés.  August & Shannahan, 2006ª, explica que un estudiante puede progresar rápidamente en el segundo idioma transfiriendo lo ya sabe de su primer idioma (Wright, 2015, pg. 55).  Aunque admito que había momentos que yo quería olvidar el español, y no quería que gente supiera que yo hablaba español porque muchas personas en este pueblo veían el español y la cultura de un hispano como una vergüenza a este país. 


En el 2004 mi hermano se mudó a Dallas, TX y decidió llevarnos con el explicándole a mi mamá que había más oportunidades laborales en una ciudad comparado a un pueblo.  Ese año empecé mi primer año de secundaria, para este tiempo ya había dominado mi inglés.  El español lo hablaba en casa, pero mi vida giraba alrededor del inglés.  Para poder graduarse de la secundaria uno tenía que tomar dos años de un idioma que no fuera en inglés.  Mi escuela ofrecía los idiomas: japonés, español, y francés.  Como ya sabía el español decidí tomar esas clases para facilitar mis últimos años de la secundaria.  Empecé a conocer amistades que hablaban español y pude practicar y mejorar un poco de lo que había perdido.  Aunque ya no leía y hablaba mucho en español tenía la competencia comunicativa.  Esto es cuando una persona puede comunicarse efectivamente y apropiadamente con otras personas en el idioma que ya saben (Wright, 2015, pg. 36).  Como practicaba el español en casá no lo había perdido completamente.


En el 2007 me gradué de la secundaria y quería tener la aventura de mudarme a una ciudad donde no conocería a nadie para asistir a la universidad.  Decidí mudarme a Houston, TX donde hasta la fecha todavía resido aquí.  Yo siempre supe que quería ser una maestra, pero nunca me imaginaba ser una maestra bilingüe hasta que llegué a Houston.  Por varios años trabajaba para una compañía donde era traductora por teléfono de reclamos de accidentes de vehículos.  De ese momento empecé a ver la importancia sobre el bilingüismo y supe que quería mantener mi bilingüismo y hasta mejorarlo.  Varios años después me casé y tuve hijos. Con tiempo creció mi interés sobre el bilingüismo y la importancia de mantener el bilingüismo.  He reflexionado sobre el camino que me llevo a ser bilingüe.  No ha sido fácil pero cada día más me entra esa misma chispa de querer triunfar en algo y querer mejorar los dos idiomas en la escritura.  Recuerdo que tuve varios obstáculos que a veces me impedían a seguir mi bilingüismo.  Un obstáculo fue la maestra de ESL que tuve en el primer grado. 

Ahora que voy a poder tener la oportunidad de ayudar a estudiantes que están teniendo dificultades en el bilingüismo me motiva a ser maestra bilingüe.  Yo no quiero ser la maestra que baja la autoestima de un estudiante donde el inglés es su segundo idioma.  Yo quiero ser la maestra que motiva al estudiante a seguir su bilingüismo y que debe sentirse orgulloso de su idioma y cultura natal.  Ahora que he aprendido sobre el ‘scaffolding’ o andamio sé que es un método efectivo para mantener el bilingüismo.  El andamio es una metáfora de la construcción.  Una Maestra puede ser el andamio para el estudiante guiándolo cuando tiene dificultades en su segundo idioma y puede ir quitando poco a poco ese andamio viendo que el estudiante va avanzando (Wright, 2015, pg. 57).